viernes, 2 de diciembre de 2011

Encantamiento 52; 2ª parte: Olvídame o recuérdame; yo elegiré lo que menos daño me vaya a hacer.


//Para que no os quejéis, aquí viene uno larguito//

Presioné nuestros labios con aún más fuerza. Lena quiso apartarse y apreté aún más mi garra alrededor de su nuca. No cerré los ojos a pesar de que acercarme tanto a alguien siempre me causaba vértigo, pues eran lo único que mantenía la coacción viva. Gimió como un sollozo. Luego quiso chillar. Mi alma se le coló dentro, enredándose entre sus vísceras, jugando y rompiendo trozos de la suya; pero me abstuve de robársela. Su energía era de Luz, si se la robaba, está me mataría. Una parte de mí gritó entonces horroriza que qué coño hacía besando a Lena a lo bestia.
Tomé su  cabeza y le di un golpe seco contra el suelo. Perdió la consciencia y la solté, dejando que se golpeara de nuevo contra el suelo desmayada. Ale, una cosa menos.
La miré allí bajo mi cuerpo, con los ojos cerrados y la boca entreabierta. Le había llenado el pijama con mi sangre. Le aparté un mechón de pelo de la cara rozándole las cicatrices con suavidad a pesar de que me temblaban las manos. No, no se la podía considerar una mujer guapa; pero a mí me gustaba.
Bajé los dedos por su cuello y rocé la tapa del medallón, la estrella brilló con aún más fuerza. Apreté mucho más las mandíbulas para no gritar. Me dolía el pecho y no era completamente por la luz que me circulaba dentro. Esta puede que fuera la primera vez que sentía algo tan parecido al arrepentimiento.
Su padre estaba intentando arrastrarse hasta mí (oh, sí, es verdad que le rompí un poquito la columna para que no se me escapara, jojo) poniéndome verde a más no poder. -¡No, no lo abras! –me gritó él. Era fácil saber lo que había pasado. Seguro que poco después de la muerte de la madre de Lena y sus dos hermanos, él debió de hacer una pausa en su absorbente trabajo de investigador y volvió con Lena, y entonces se enteró de que yo y Lena éramos amigos, así que decidió mandarla con sus tíos a América, pero antes hizo que algún Seamair, seguramente Lújura, le arrancara los recuerdos sobre mí y los depositara en este medallón. Era mi medallón, así que solo yo podía abrirlo y si lo hacía… los recuerdos dejarían de estar presos.
Seguí acariciando el cierra y aparté los dedos de golpe como si me hubieran quemado.
No.
Yo iba a traicionar a los Guardianes. Quería volver con los Seamair. Aunque me recordara, yo tenía intención de matar a su padre y eso nunca me lo perdonaría. ¿Para qué complicar más las cosas? ¿Para hacerme sufrir más?
Levanté la camisa de su pijama y rebusqué en uno de sus bolsillos hasta dar con la llave.
-¿Te pensabas que no sabía que tenías una de reserva? –giré a llave en la pequeña cerradura.
La energía entró en cada uno de mis poros, maravillosa y extasiante. Un bálsamo para mis heridas. Arrojé las esposas hacia las llamas, ya estaba harto de tener que verlas. Mi magia me ondeo el pelo, el mundo volvió a presentárseme en HD cuando las corneas se me regeneraron. Las heridas no cerraron, pero tenía suficiente poder para hacer retroceder y curar lo que rompían; ya no iría a más. Y ya estaba tan mal que no podía procesar el dolor, así que no lo sentía (haya que ser optimistas).
Me levanté (suputa mad… agggh, joder) y di dos pasos algo torpes (uno no pasa de espantapájaros a bailarina de danza clásica en dos segundos así como así, que la magia tiene sus limitaciones).
-Bueno… -miré al doctor- terminemos lo que empezamos.
***
Un hilo de sangre le colgaba de la comisura de los labios, tenía los ojos desorbitados y completamente blancos. Pequeños espasmos le recorrían cuando le dejé allí tirado medio muerto. Ya había seleccionado y arrancado todos los recuerdos que me convenían; no precisaba de más de él.
-Vamos –enganché a Colyn de la camiseta. Ya era medio lobo, una grotesca combinación ni una cosa ni otra. Lloraba y gimoteaba penosamente-. Colabora –le ordené, pues pesaba demasiado para que pudiera arrastrarlo. Se puso a cuatro patas y me siguió fuera de la habitación.
-Los, ag¡ug, kiag, mata-do…
-No están muertos –le corté. De momento no. Lo fulminé con la mirada; ahora tenía intención de lamentarse por no haber impedido lo que hice, ¡será posible! Encima de desagradecido, inoportuno; este tío gana cada vez más habilidades.
Apreté los colmillos y volví a girarme hacia él: -¡Eres un maldito desagradecido, siempre lo has sido –desde el primer día, nunca me has dado gracias por la cantidad de favores que te concedí. Te salvé de la muerte, te curé la mordedura, te guardé el secreto-! ¿Es que quieres que sobreviva y lo cuente? –Señalé a su tío- ¡Ese cabrón ha intentado matarnos a los dos; INCLUSO A TI! Considéralo defensa propia si así te basta para calmar la conciencia, pero haznos un favor a todos y vete a otro lugar un poco más adecuado a mudar la piel, chucho estúpido – Colyn pareció dolido por mis palabras. Miró los ojos de su tío a punto de desfallecer y me miró a mí. Parecía amedrentado por lo que veía. No sé qué aspecto daría yo, todavía sangrando aquella sustancia negra, agujereado y jadeando y luchando conmigo mismo para no asfixiarme mientras le gritaba. Joder, yo gritando. Nunca había necesitado hacerlo y nunca había perdido tanto los nervios. Entonces ¿mi rostro? Dudaba que se mantuviera todavía la máscara de póquer. ¿Parecería dolido? ¿Daría miedo… o solo pena? Abrí una puerta y lo empujé dentro-. Aquí te podrás convertir tranquilo; ya he cumplido mi parte del trato –cerré de un portazo y eché la llave.
La vista se me nubló de nuevo y me apreté contra la pared. Necesitaba más energía. No podía robársela a los Guardianes, pues estaban hechos de Luz.
Llevaba el reproductor de música de Lena en la mano (sí, acababa de robárselo y, como siempre, no tenía intención de devolverlo). Me puse uno de los auriculares y presioné una carpeta al azar (http://www.youtube.com/watch?v=6966do7jR0k) antes de ponerme en marcha medio arrastrándome.
Me asomé a su puerta.
-Hola, tía… Puedo matarte si quieres que todo acabe. Solo te pido algo a cambio: dame TODA tu poder...
-…Ace-pto… Mata…me…
***
Un grito se me escapó cuando al fin saqué la última bala de mi pierna. Tiré las pinzas sobre la mesa y me recosté sobre la silla, tras darle un par de vueltas más al improvisado torniquete con que me había sujetado la pierna. Estaba muy mareado, las pulsaciones me ensordecían. Pero ya no había ningún riesgo inmediato de muerte; tarde o temprano las heridas podrían curar.
¿Y ahora? Necesitaba más energía, tenía que estar lo más curado posible para poder escapar de aquí.
Me parecía un milagro que nadie más se hubiera enterado con el jaleo que hicimos. La alarma de incendios tampoco había saltado aunque el olor a humo ya llegaba hasta aquí (no os preocupéis, saqué al doctor y a Lena de la habitación en llamas y los dejé en otra, y se supone que las habitaciones estaban hermetizadas).
Miré un micrófono que había sobre la mesa y los mandos de control, se podía hablar solo a determinadas áreas del edificio a voluntad. Me acerqué y seleccioné el área de celdas presionando el botón:
-Bieeeen, chicos, al habla Alexander D. Seamair, brujo mercenario y vuestro único y posible salvador –una infortuna tos me interrumpió. Escupí la sangre a un lado-: El TODOPODEROSO de este lugar, nuestro querido doctor Daaande, está ahora mismo parapléjico perdi’o y escupiendo espuma por la boca (si queréis le hecho una foto para que lo tengáis de recuerdo, que sé que lo estáis deseando); ya podéis agradecérmelo, ¿no? El caso es que soy tan fantáaastico que os hago una oferta y todo: podéis comprar vuestra muerte o vuestra libertad, lo que preferíais para acabar con este suplicio, con las torturas y la humillación. A cambio de un módico precio; se aceptan recuerdos, energía, propiedades, objetos de poder… ¡Lo que queráis y buenamente podáis ofrecer! Solo una advertencia: no voy a perder mí tiempo con aquel que no me pueda darme nada. Al resto; ¿no tenéis ganas de hacérselas pagar al resto del personal de por aquí?

5 comentarios:

  1. Este chico... Arrasa con lo que veas y generoso no seas!! jajaja ha demostrado tener muy buenos sentimientos, pero con todo lo que el han hecho y como el prota que es; cada uno debe mirar por su bien y nadie mejor que mi amado!
    Eres taaaaaaaaaaaaaaaaaaaan genial <333

    ResponderEliminar
  2. Puajajaja! Me quedo con ese dicho, ok?
    U.U Me alegro que lo entiendas tan bien; menos mal que no intenta vengarse de lo que le hicieron con el mundo... *.*

    ResponderEliminar
  3. MUERTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    YEAH.
    DESTRUCCIÓOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOONNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    YEAH.

    ResponderEliminar
  4. Pareces las ardillas asesinas de Disaster Movie xD

    ResponderEliminar
  5. OH DIOS COMO MOLÓ EL BESO :')
    AAAAAAAAAAAAAAAAAAAY SE NOTA ESE AMORRRRRRR (Sí, claro, Lena medio muerta con el padre medio muerto y la besan a la fuerza y le meten un ostión contra el suelo AJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJA)

    Me cago en Alec. El día que Lena recupere sus recuerdos... ¬¬ pasaran 3536547 años ¬¬
    Molaría que Lena se enamorara de él incluso sin recordar nada nadita :')
    ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA :D

    QUIERO MÁS!!!!!!

    ResponderEliminar